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Perfumería molecular, la revolución de la perfumería moderna

Planta y química verde. Perfumería molecular. Molecular perfumes: The revolution of modern perfumery.

El perfume es una combinación de esencias cargadas de moléculas aromáticas volátiles que difunden una fragancia. Desde la antigüedad, se han venido elaborando perfumes combinando esencias naturales de manera más o menos aleatoria, ajustándose a la disponibilidad de materias primas locales y a los gustos de la época. Pero es en el siglo XX cuando irrumpe la perfumería molecular como la conocemos.

Los laboratorios de perfumes dan el salto a la creación de moléculas de síntesis, capaces de reproducir las fragancias que encontramos en la naturaleza o de recrear olores muy peculiares (metal, pólvora o lluvia), capaces de aportar matices sorprendentes y muy creativos a las fragancias.

Hoy, la perfumería molecular tiene otro reto, pues debe crear moléculas biodegradables de perfume que contribuyan al desarrollo de perfumes eco diseñados, marcados por la sostenibilidad en todo su proceso de elaboración, fabricación y manipulados: desde el abastecimiento y la producción de las materias primas al diseño del packaging y su logística. El objetivo, lograr una industria del perfume sostenible, con huella cero en el medio ambiente.

Mayor creatividad y riqueza de matices en los perfumes, gracias a la perfumería molecular

El maestro perfumista Alberto Morillas sostiene que la perfumería moderna “no existiría sin la perfumería molecular”. Y es que, como reconoce también, la nariz Beatrice Aguilar, “las materias sintéticas aportan matices y long lasting” a una fragancia porque el perfumista puede controlar la intensidad y duración del perfume sin restarle frescura a una composición.

Aceite esencial vegetal. Perfumería molecular. Molecular Perfume

La perfumería moderna no existiría sin la perfumería molecular.

¿Moléculas naturales o sintéticas?

¿Son más sostenibles las materias primas naturales o las sintéticas? No hay una respuesta fácil, puesto que entran en juego factores como la producción de las propias materias, el abastecimiento y los métodos de extracción y producción de las moléculas olorosas, ya sean de origen natural o sintético.

Las materias primas naturales proceden directamente de la naturaleza, mientras que las sintéticas pueden obtenerse mediante dos fuentes: o bien pueden proceder de materias naturales o bien tener un origen sintético (por ejemplo, el galaxolide, que es el almizcle creado en el laboratorio).

A su vez, las moléculas sintéticas que tienen un origen natural se dividen en biosintéticas, cuya síntesis se realiza a través de un proceso natural de biotecnología que normalmente emplea azúcares para los procesos de fermentación, y los derivados de materias naturales, que pueden hacer o no la síntesis a través de procesos naturales.

Algunos ejemplos:

Linanol: procede de la lavanda. Tiene, por lo tanto, un origen natural.

Dreamwood: reproduce la fragancia del sándalo y tiene un perfil sostenible, ya que se obtiene mediante biotecnología.

Cumarina: es un compuesto químico orgánico que está presente en el haba tonka, y sirve para añadir una nota sensual a la fragancia, ya que sugiere una sensación de “piel caliente” y tiene un matiz atabacado.

Hedione: esta molécula procede del jazmín natural y se emplea en perfumería para incorporar una nota floral suave y empolvada a la fragancia, sin la potencia animal que puede llegar a tener el jazmín natural puro, que a veces tiene un toque a indol (molécula potente cuyo olor tiene matices fecales), que puede llegar a resultar desagradable.

Ambroxan: esta molécula reproduce el olor de la madera flotante y tiene un matiz que recuerda al ámbar gris. Se sintetiza de la planta savia sclarea.

Calone y azurone: son las moléculas protagonistas por excelencia de los perfumes acuáticos. Recrean la sensación de la brisa marina y de la espuma del mar. El calone se encuentra en las excreciones de algunas especies de algas.

Gardenia.

Para recrear la fragancia de la gardenia (flor silente), los perfumistas combinan moléculas naturales y de síntesis.

Flores mudas en la perfumería

A pesar de tener una fragancia apreciada y reconocible en la naturaleza, muchas flores y plantas son silentes o mudas para la perfumería, que no puede extraer de ellas moléculas con valor para trabajarlas en una fragancia: lilas, gardenia, clavel, lirio, amapola y helecho son algunos ejemplos.

Por ejemplo, para recrear la fragancia de la gardenia, los perfumistas combinan moléculas naturales y otras de síntesis –la mayoría de las veces no es suficiente emplear una única molécula para evocar el olor de una flor– como Methyl Anthranilate, que tiene acordes florales y afrutados y proporciona volumen a las esencias de gardenia. Otro ejemplo lo encontramos en el lirio, que hasta ahora se reproducía mediante la nota sintética lilial, recientemente prohibida en la Unión Europea y que ya cuenta con una alternativa segura, gracias a la combinación de moléculas de laboratorio que reproducen la fragancia de dicha flor.

En el caso de la lila, existe una molécula sintética procedente de la química verde y biodegradable, capaz de reproducir la delicada fragancia de esta flor (Terpineol Normal).

Moléculas que nacen de la imaginación…

Seguramente, los aldehídos son las moléculas sintéticas más populares de la perfumería. Responsables del éxito del perfume Chanel Nº5, tienen la capacidad de hacer brillar el perfume, de conferirle un matiz metálico y empolvado único.

Otras moléculas nos transportan hacia el universo de la pastelería, como el Etilmaltol, que evoca el olor del algodón de azúcar. Posee una faceta afrutada y de azúcar tostado que aporta un ligero toque gourmand al perfume.

Bosque de sándalo, India.

La perfumería molecular ha servido para dar un gran salto en la creatividad y calidad de los perfumes, pero, también, para optimizar su sostenibilidad, preservando materias primas naturales como el sándalo.

Retos de la nueva perfumería molecular: sostenibilidad y creatividad

La perfumería molecular ha servido para dar un gran salto en la creatividad y calidad de los perfumes, pero, además, ha permitido disfrutar de esencias que proceden de materias primas que hay que preservar y que no pueden ser explotadas a gran escala por el perjuicio que supondría para el medio ambiente, como sucede con el ámbar gris, el sándalo y la vainilla.

Originariamente, el ámbar gris procedía de las secreciones del cachalote, pero su olor se recrea hoy mediante la perfumería molecular, que permite obtener una esencia cálida con matices dulces y marinos.

En el caso del sándalo, es más sostenible emplear la molécula de síntesis Dreamwood que obtener la esencia de sándalo de su fuente natural, árboles nativos de Australia e India, cuya explotación ha sido prohibida en algunos lugares para preservar su protección. La vainilla cuenta desde 1876 con una alternativa de síntesis, la vainillina, una molécula que está presente de manera natural en la planta.

Para los maestros perfumistas no hay discusión posible que enfrente a la perfumería molecular con la natural. Las moléculas de laboratorio nacen de la química. Pero ¿qué son, sino química, las moléculas extraídas de las flores y las plantas? Además, la perfumería molecular tiene por delante un gran reto, el de las moléculas biodegradables que se degradan en el medio ambiente sin dejar huella.

Aunque todavía falta un estándar homogéneo en la industria, la mayoría de fabricantes de perfumes trabaja ya con protocolos de biodegradabilidad con el fin de ir sustituyendo moléculas no biodegradables por otras que sí lo son en fórmulas ya creadas o directamente elaborando fórmulas que nacen bajo la filosofía de la sostenibilidad.

Aparte de contribuir a hacer de la perfumería un arte más sostenible, las moléculas sintéticas de perfume abren posibilidades casi infinitas al órgano del perfumista. Mientras que las moléculas naturales acotan el trabajo de los narices a la hora de imaginar nuevas composiciones olfativas, cada día se descubren nuevas moléculas sintéticas que permiten crear nuevas fragancias de manera ilimitada.

En Àuria Perfumes trabajamos con perfumistas de primer nivel, maestros en combinar las esencias que mejor desempeño tienen para formular perfumes para terceros totalmente personalizados y capaces de componer fragancias únicas, con alma y con un enfoque sostenible. Estamos preparados para ofrecerte todas las soluciones que necesitas para tu próximo proyecto de perfumería.